El legado de Ed y Lorraine Warren es la transformación de lo paranormal en un fenómeno de cultura de masas. A través de la creación de la sociedad de investigación psíquica más antigua de EE. UU. y la difusión de casos icónicos como Amityville y Annabelle, el matrimonio logró popularizar la figura del investigador demonológico bajo una narrativa de lucha entre el bien y el mal. Aunque su veracidad ha sido fuertemente cuestionada por escépticos, su impacto es hoy el pilar del cine de terror moderno, consolidado a través del exitoso universo cinematográfico de El Conjuro.
